Turismo regenerativo: no es una palabra, es una línea roja

Hace unos días leí un post sobre turismo regenerativo que puso el dedo en la llaga: el turismo tiene una habilidad extraordinaria para cambiar el lenguaje sin tocar lo que realmente importa. Y cuesta ignorarlo.

Si miramos los datos, el turismo sigue siendo responsable de aproximadamente un 8% de las emisiones globales de CO₂. La movilidad —sobre todo la aérea— continúa siendo el gran elefante en la habitación. Aun así, gran parte del debate se centra en conceptos, etiquetas y relatos. Ahora toca “turismo regenerativo”. La pregunta es inevitable: ¿estamos cambiando el modelo… o solo el vocabulario?

La regeneración no es nueva

La regeneración no es una moda ni una etiqueta. Es una forma de entender el progreso. Mucho antes de que se hablara de turismo regenerativo, algunos ya trabajábamos con esa lógica, aunque sin ponerle nombre.

Es una trayectoria que hoy vuelco en Colmenero&Co, pero que se forjó en proyectos anteriores donde la ética mandaba sobre la tendencia. En el 2005 apostando por el Turismo Gastronómico, En el año 2006, imaginando un bus turístico en el Penedès para hacer accesible un destino incipiente; o en 2012, participando en un plan estratégico de enoturismo en Cataluña con la convicción de que si el territorio crecía, creceríamos todos.

En 2014, cuando abrimos un espacio gastronómico en el Raval, tampoco hablábamos de regeneración,pero lo que hacíamos era intentar dignificar un barrio que muchos daban por perdido: colaborando con negocios que no vivían del turismo, poniendo en valor el producto local, llenando restaurantes en horas valle y ayudando a que los locales resistieran. Eso también era regenerar. Como lo fue, ya en 2021, impugnar un concurso público cuando consideramos que era injusto. La regeneración no va de discurso, va de principios.

Progreso colectivo y firmeza

Si regenerar no implica un progreso colectivo, no es regenerar. Y el progreso no es abstracto. Es que la riqueza se reparta mejor, que el territorio gane más de lo que pierde, que quienes viven allí tengan más oportunidades y que las decisiones no se tomen siempre desde fuera.

Cuando ignoramos estos principios, las consecuencias se hacen visibles. La presión de los flujos económicos y la centralización de decisiones homogeneizan el territorio y expulsan a quienes no se adaptan. Esta erosión del sentido de comunidad no es neutra: vacía los barrios y margina a los actores locales. La regeneración, si no es firme, corre el riesgo de convertirse en simple cosmética.

Innovar y regenerar no es para cobardes

Todos los proyectos en los que hemos trabajado en los últimos meses implican un cambio de mentalidad: pasar del egocentrismo al ecocentrismo, pensar primero en el bien común y no en el beneficio individual. Como la innovación, la regeneración no es para cobardes.

Mi propósito ya no es hacerme rico; a mi edad, no tendría tiempo de disfrutar de esa riqueza en plenitud. Por eso, mi voluntad y la de Colmenero&Co es dejar un legado del cual nos sintamos orgullosos, porque nunca hemos deseado otra cosa que el bien común, un objetivo que hoy más que nunca ha caído en el olvido o está siendo manoseado.

Mantenerse firme o desaparecer en el relato

La regeneración real no es perfecta ni inmediata. Muchas veces es discreta, parcial, incómoda o contradictoria. Pero existe. Casi siempre empieza lejos del foco, cuando alguien toma decisiones difíciles, no las más visibles, pero sí las correctas.

Si cedemos a la presión de la globalidad, de la “norma” del mercado y de las etiquetas vacías, lo que obtenemos es un turismo homogéneo, decorado y rentable, pero que no transforma nada. Porque la regeneración tiene que ver más con la ética que con los modelos de negocio; con la decencia más que con la estrategia; con proteger lo que es valioso antes de que el relato lo diluya.

Como decía George Orwell, cuanto más se aleja una sociedad de la verdad, más odiará a quienes la dicen. Y la verdad que queda sobre la mesa es simple: ¿estamos construyendo un turismo que mejora la vida de todos, o solo aprendiendo a contarlo mejor?

Autor: Manuel Colmenero Larriba

Articulos que han inspirado este post

Eric Anguita : https://www.linkedin.com/pulse/el-turisme-regeneratiu-la-nova-paraula-miracle-per-eric-enguita-albet-jcd0f

Andreu Carranza: https://ebredigital.cat/2026/03/22/el-desnonament-dun-pais/

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